HISTORIAS DESDE ADENTRO
Una tarde de hace un par de meses, íbamos en el coche. Él conducía con la misma calma de siempre, hasta que de pronto levantó ligeramente la mano del volante. Fue un gesto pequeño, casi escondido, acompañado por un destello en su mirada. No necesité mucho para entender que saludaba a alguien. Seguí la dirección de sus ojos y ahí estaba: una mujer que le devolvía el gesto con una sonrisa tímida, cómplice, antes de bajar la vista.
Él bajó la mano en el mismo instante en que yo volteé hacia él.
—¿Quién era? —pregunté.
Respondió un nombre, sin darle importancia. Su voz sonó plana, indiferente, como si hablara de alguien irrelevante. Y aun así, algo me resultó extraño. Decidí callar. Para no abrir un conflicto, guardé silencio y enterré el recuerdo.
Pasaron las semanas. Una tarde cualquiera, volvimos a estar en el coche. Él descendió primero para organizar lo que cada uno debía cargar. Tardaba más de lo normal. Desde mi asiento, giré la vista hacia atrás. Entonces ocurrió: una mujer pasó detrás de él y, con naturalidad, deslizó la mano por su espalda. Él no se movió, tampoco volteó. Ninguno de los dos notó mi mirada fija.
Me bajé despacio. Lo observé con atención y fue su rostro, más que el gesto de ella, lo que confirmó mis sospechas: nervioso, inquieto, como un actor sorprendido en plena escena.
Caminamos unos pasos.
—¿Quién era? —pregunté.
Me dijo el mismo nombre.
—¿Y por qué te tocó la espalda? —insistí.
Lo negó. Con calma, con firmeza, como si negara la lluvia mientras nos mojábamos.
—No sentí nada. Eso no pasó.
La rabia me empujó lejos de él. Crucé el parque intentando calmarme, buscando aire en medio de la confusión. Cuando regresé, volví a enfrentarlo.
—¿Desde cuándo se llevan así? —solté, mirándolo de frente.
Esta vez cedió. Reconoció apenas lo indispensable: que ella sí lo había tocado, que había sido imprudente, que se había visto extraño… pero insistió en que no había nada entre ellos.
Sus palabras, dichas con tanta calma, no lograron borrar lo que yo ya había visto con mis propios ojos.
Comentarios
Publicar un comentario